viernes, 18 de abril de 2008

Lyon


Ya van dos meses en Lyon y el Erasmus ya es Erasmus. Todo empieza a ser bonito, divertido, especial...y todas esas historias que siempre, siempre me contaban los que se iban y que ahora yo también puedo decir. Por fin ha llegado un post en el que no cuento mis pequeñas desgracias (aunque bien se merecía ser el tema de hoy el intento de timo a domicilio que sufrí ayer) y digo que cómo mola todo esto.
Nuevo país, nuevo idioma y nuevas costumbres. Aquí se come a las 12...a las 11:30 los martes, nada más salir de clase. No existen los recogedores con palo y el baño siempre son dos habitaciones (una canija para el wáter y otra grande con el resto de cosas). Las conversaciones de cortesía se dicen enteras (Hola, buenos días. Buenos días. ¿Qué tal? Bien. Gracias. Gracias. Que pase una buena semana. Usted también) y los franceses no te piden perdón, sino que están desolées siempre que pasa algo.
El queso ya es un alimento básico en mi dieta, Sarkozy está en la mayoría de conversaciones, el cambio del tranvía por el tren está totalmente asimilado y los revisores del transporte público, que parecen salidos del FBI por las técnicas que emplean para pillar a la gente que se cuela, ya no me asustan cada vez que aparecen. El francés me tiene ocupada toda la cabeza, empiezo a cocinar platos decentes y mi nueva casa parece una casa de verdad.

De todas formas, ya mañana os lo cuento. ¡Que vuelvooooo!

martes, 8 de abril de 2008

El logo de Carrefour

(Raúl y Lyon)
Tras una semana en mi nuevo hogar voy cogiéndole cariño. Pasado el disgusto inicial la cosa va mejorando. Una vez colocados los trastos y recibida la primera visita, el lugar empieza a tener un poco de historia detrás. Además, no todo el mundo puede llegar a casa en montaña rusa: eso nos pareció a Raúl y a mí el funicular que llega a mi barrio. No porque se mueva mucho ni porque vaya muy rápido, sino porque realmente tiene pinta de atracción de feria.
La semana ha empezado con mi primer examen aprobado, con una puñetera factura de 40 euros sólo por poner en marcha el contador de mi habitación y con una visita a Ikea para adquirir una papelera, una alfombra para el baño, un chisme para meter trastos y una bolsa para podérmelo llevar todo a casa por menos de 4 euros. Después de la facturita, de la fianza de la habitación y de una serie de gastos derivados de la mudanza, me he convertido en la reina del ahorro.
Pasado mañana llega la temida exposición oral en la que tengo que explicar, entre otros asuntos, el matrimonio homosexual y la huelga de hambre de De Juana Chaos. De todas maneras, mi francés mejora. Sigue siendo frustrante que nada más abrir la boca detecten tu acento español y te lo digan, pero empiezo a manejarme con la lengua. La referencia es mi coordinador: cuando llegué el primer día no podía casi comunicarme. Cuando le pedí el cambio de casa unas semanas después tuve que hacerlo en inglés, porque el francés no me llegaba para expersar el cabreo que llevaba dentro por el desastre de residencia. En mi última visita, pude con el idioma. De todas maneras, la complicación del francés no son las palabras nuevas, sino la forma de pronunciarlas. Hay veces que te vuelves loca intentando averiguar cómo poner la boca para que la cosa suene de tal modo que te entiendan.
Para acabar, un descubrimiento de Raúl que me ha tenido sorprendida todo el fin de semana: el logo de Carrefour es una simple C metida dentro de un rombo. Nunca lo habia mirado de esa manera.

miércoles, 2 de abril de 2008

Año nuevo, vida nueva

(Mis amigos de la resi en el viaje que hicimos a Ginebra...snif!)
Muchas, muchas gracias a todos por los mensajitos, los mails y los videos por mi cumple. De verdad que ayer necesitaba una buena dosis de cariño español porque ¡ay!...fue un día horrible ¿Y por qué? Por la mudanza. Después de quejarme y quejarme durante semanas de la residencia donde estaba resulta que tener que dejarla se convirtió en una tragedia. Por descontado que la porquería, el desorden y toditos los problemas del lugar se mantienen ahí, pero también la gente a la que he ido conociendo. Cuando pedí el cambio acababa de llegar y todo era extraño; al irme es todo al revés. Desde ayer tengo una nueva habitación digna y una vida solitaria, y me planteo si sacrificar higiene por amigos hubiera salido más rentable...ay, qué difícil.

Bueno, en realidad no es para tanto, que tampoco me he ido a vivir a China. De todas maneras, intuyo que aquí todo se exagera y, al igual que lo bueno de pronto es la leche, lo malo también se convierte muy rápido en tragedia descomunal. Sea como sea, ayer acabé agotada en cuerpo y alma: venga a llevar de acá para allá mis trastos (¿cómo es posible que mi equipaje se haya multiplicado por 3 con respecto al día en que llegué?) y venga a darle vueltas al temita de la mudanza. Y cuando me acordaba de que aún encima era mi cumple, aún me daba más rabia.

Jaja...Siento defraudaros con este post. ¡Todo el mundo presuponía ayer que estaba haciendo el fiestón de mi vida! Pero bueno, el disgusto de la mudanza está directamente relacionado con lo bien que me lo he pasado durante las últimas tres semanas con la gente de la resi, así que lo uno por lo otro.

Para continuar con la enumeración de mis penas, vuelvo a sufrir antiguos problemas como la falta de conexión a Internet y también encuentro algunos nuevos: una exposición oral el próximo jueves en clase que debe ir acompañada por un dossier. Es muy bonito empezar a redactarlo, dejárselo leer a un amigo francés y que te diga que se lo expliques de palabra porque escrito no se entera de nada.

Creo que esto es todo por hoy. Una vez más muchas gracias a todos. Lo diga como lo diga va a quedar cursi, pero de verdad que os quiero mucho. Me doy cuenta de que en España me encuentro muy bien rodeada. Millones de besos para Ele, Celi, Cris, María, Cesi, Bea, Elena G, Agus, Molero, Pablo, Rosa, Bea, Laura, Ali...bueno, y a todos y todas!

À bientôt!