Hace falta un mes para poder mirar el Erasmus con buenos ojos. Durante las cuatro primeras semanas se te ocurre más de una vez que quizá estarías más a gusto en tu casa que lidiando con tanto francés insensible a las dificultades y problemas que acompañan a una estudiante recién llegada. Creo que el punto de inflexión es ese día en el que descubres que eres capaz de decir cinco frases seguidas en el idioma del país sin inventarte la mitad de las palabras y sin tartamudear en la otra mitad, pues al principio es totalmente frustrante parecer autista allá donde vas porque eres incapaz de mantener una conversación decente con las personas que te rodean.
Ayer conocí a Natacha, mi amiga nativa que me ha buscado la facultad para que aprenda francés. Durante tres horas me enseñó los encantos de Lyon, que nada tienen que ver con el polígono donde vivo ahora, y hablamos, hablamos y hablamos…ella en español y yo en francés. Ahí fue donde me di cuenta de que el idioma al fin está entrando en mi cabeza y saliendo por mi boca de manera ordenada. Por la noche me fui de copas con Alejandra, argentina, y Elisa, italiana. Aunque hablamos el idioma local entre nosotras, no sé hasta qué punto hacemos algo de provecho. La mitad de las veces afrancesamos las palabras y nos quedamos tan anchas. Como nuestros idiomas son tan parecidos, tenemos unas conversaciones a lo galo que no sé si un nativo llegaría a comprender del todo. Otra cosa no, pero reírnos, nos reímos mucho.
Y como nota positiva de la jornada, ayer cené pescado cocinado por mí misma. Nada del otro mundo, pero al menos empiezo a comer sano.
Ayer conocí a Natacha, mi amiga nativa que me ha buscado la facultad para que aprenda francés. Durante tres horas me enseñó los encantos de Lyon, que nada tienen que ver con el polígono donde vivo ahora, y hablamos, hablamos y hablamos…ella en español y yo en francés. Ahí fue donde me di cuenta de que el idioma al fin está entrando en mi cabeza y saliendo por mi boca de manera ordenada. Por la noche me fui de copas con Alejandra, argentina, y Elisa, italiana. Aunque hablamos el idioma local entre nosotras, no sé hasta qué punto hacemos algo de provecho. La mitad de las veces afrancesamos las palabras y nos quedamos tan anchas. Como nuestros idiomas son tan parecidos, tenemos unas conversaciones a lo galo que no sé si un nativo llegaría a comprender del todo. Otra cosa no, pero reírnos, nos reímos mucho.
Y como nota positiva de la jornada, ayer cené pescado cocinado por mí misma. Nada del otro mundo, pero al menos empiezo a comer sano.

5 comentarios:
Yuhuuuuu!!
Las cosas mejorann...
Un besote somi (ahora más que nunca). se te echa de menos por aquí!!
Agus!
Hola, sin querer me tope con tu blog y me pareció sumamente interesante. Toda mi vida he tenido unas ganas horribles de vivir en Francia, siempre he creído que la vida ahí debe ser hermosa, pero gracias a ti, me doy cuenta de que también tiene su lado feo jaja, aun así me diste ánimos para intentarlo por mi misma, así que tal vez algún día nos encontremos por esas latitudes jeje. Te deseo mucha suerte y bueno, yo seguiré tus aventuras desde México.
Ay Somi, qué alegría por fin verte (en foto) y con una sonrisa de oreja a oreja!!
Ya puedes ir aprendiendo a cocinar bien para cuando vayamos, eh??
Besos a puñaos!
Se te ve feliz y con buena cara. A seguir disfrutando de esta experiencia.
Pablo, tu ex compi
Hola señorita de tres en cantos, a saber cuales, ejjeje. Es broma, tienes más.
Me alegro mucho de que ya seas capaz de chapurrear un poquillo en la lengua mater de Sarkozy, en fin...
Espero que vaya todo tan bien como así parece y que estes disfrutando.
Tus amigas muy monas, punto para ellas, jejej.
Bueno cielete, que sigas bien, que comas más pescao en saludables condiciones y que disfrutes.
1 besote grande de la redacción de DEPORTES DE CON EFECTO.
SIR JUAN, jeje
Publicar un comentario